Jugar Atomix ha sido una experiencia muy entretenida. A simple vista parece un juego sencillo, pero en realidad te hace pensar muchísimo. Cada movimiento cuenta, porque si empujas un átomo en la dirección equivocada, puede que ya no puedas armar la molécula y te toque empezar de nuevo.
Me gusta porque no se trata de apretar botones rápido, sino de usar la cabeza. Hay que planear bien cada paso, imaginar cómo se van a mover las piezas y buscar la manera más eficiente de armarlas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario